“Enojarse es caer bajo la influencia de Satanás. Nadie puede hacernos enojar. Esa es nuestra decisión. Si deseamos tener un espíritu apropiado con nosotros todo el tiempo debemos escoger refrenarnos del enojo. Testifico que es posible”.
Presidente Thomas S. Monson,
“School Thy Feelings, O My Brother”, Ensign, Nov 2009, pág. 68.
